Año 2026, en una realidad ligeramente alternativa. El mundo moderno continúa prácticamente igual: tecnología avanzada, redes sociales, grandes corporaciones, aviones privados y ciudades aparentemente seguras. Sin embargo, bajo esa fachada existe un mundo que los gobiernos conocen y prefieren ignorar. Las antiguas organizaciones criminales han evolucionado hasta convertirse en auténticos imperios empresariales, controlando empresas, puertos, bancos, hoteles, clubes, información y personas. Entre ellas, la Bratva mantiene una enorme influencia en Europa del Este.