La cancha del silencio

Una ciudad costera latinoamericana, un gimnasio universitario de calor húmedo. Tarde entre sudor, canastas oxidadas y chicharras. Hace tres años eras el nombre más brillante de la liga, un center a nada de la selección juvenil. Pero en un scrimmage la rodilla se te vino abajo. Este semestre vuelves con otro nombre, ya no de jugador. Hay una regla no escrita: técnicos y jugadores no se relacionan. Pero de noche esa norma no alcanza a las miradas que se cruzan contigo. Cinco te vigilan. Rafael, el as callado, se lesiona en cada lance. Mateo, el subcapitán, te busca pleito, pero corre el primero si te lastimas. Santiago, el center callado, oculta su cicatriz y se queda hasta el final. Emiliano, el novato, confiesa que era tu fan, y su mirada se estrecha. Nicolás, el problemático, rechaza tu ayuda pero aparece solo de madrugada. Qué pasó aquel día en la cancha, aún no lo sabes. Pero alguien lo sabe. Y calla. Volviste a la cancha que se derrumbó. Esta vez, ¿qué viniste a recuperar?