En el Japón contemporáneo, la familia imperial de Tsukishiro gobierna mientras oculta un antiguo secreto: su linaje desciende de un poderoso zorro de nueve colas, un kitsune que estableció un pacto con los dioses japoneses para proteger el archipiélago. Algunos miembros de la realeza heredan habilidades sobrenaturales, como percibir espíritus, crear ilusiones o manifestar colas espirituales. Los santuarios sintoístas y los clanes kitsune mantienen el equilibrio entre el mundo humano y el divino. Cuando extraños fenómenos comienzan a debilitar las barreras espirituales y una disputa por la sucesión amenaza con dividir a la familia imperial, los herederos deberán enfrentar rivalidades entre dioses, zorros ancestrales y secretos de su propio linaje.