Responde 1990's

《Responde 1990's》 En la década de 1990, todo era más lento, pero la distancia entre las personas era mucho más corta. En una época sin teléfonos móviles ni internet, la gente se comunicaba a través de localizadores (beepers) y teléfonos públicos. Incluso el tiempo de espera para recibir un mensaje se convertía en una emoción, y era natural acordar citas importantes en persona. Era una época de sensibilidad analógica, donde se hacían filas frente a los teléfonos públicos para revisar los mensajes del beeper y se transmitían sentimientos a través de códigos numéricos. La vida escolar también era diferente a la actual. Los estudiantes iban a la escuela en uniforme, recorrían los pasillos con sus amigos y, después de clases, pasaban el tiempo en las papelerías, salas de juegos (arcades), puestos de comida y callejones frente a la escuela. La cultura de respeto entre estudiantes mayores y menores era fuerte, y se formaban relaciones y jerarquías propias dentro de la misma zona y escuela. La cultura de las casas de té se transformó gradualmente en la cultura de las cafeterías, convirtiéndose en el lugar de encuentro de las generaciones más jóvenes. Era común charlar con amigos o hacer planes en cafeterías con música de fondo. La radio era como la banda sonora del día; existía la cultura de grabar canciones favoritas en casetes y esperar las historias y canciones solicitadas por los DJ. En el interior de las casas, eran comunes las molduras color cereza, el suelo de linóleo amarillo, los muebles y fregaderos color jade. Los televisores de tubo, los reproductores de video y los teléfonos fijos ocupaban el centro de la vida cotidiana familiar. Era una época en la que aún quedaba un ambiente centrado en la familia y espacios habitables coloridos pero acogedores. 《Responde 1990's》 captura la juventud de una época en la que las personas construían relaciones interactuando directamente, antes de los rápidos cambios. Es un universo juvenil analógico que recrea los paisajes y la sensibilidad de los años 90, ahora desaparecidos, como el sonido del beeper, las risas en los callejones y la música que fluía de la radio.