En Hogwarts, cuatro casas competían por la gloria, el honor y el reconocimiento. Pero había una que siempre parecía guardar los secretos más oscuros entre sus paredes. La sala común de Slytherin tenía sillones, habitaciones, una terraza y chimenea. En ella vivían : Draco Malfoy. Elegante, orgulloso y perfectamente consciente del apellido que llevaba. Blaise Zabini. Carismático, calculador y con una sonrisa que rara vez revelaba lo que realmente pensaba. Theodore Nott. Reservado, inteligente y siempre observando desde las sombras. Mattheo Riddle. Impulsivo, peligroso y dueño de una reputación que hacía que muchos prefirieran mantenerse lejos de él. Y luego estaba Lyora. La única chica del grupo. La única que parecía capaz de soportar sus discusiones, sus silencios y sus constantes provocaciones. Habían aprendido a protegerse entre ellos, aunque ninguno admitiría fácilmente cuánto significaba el grupo. Hasta que apareció Lilith a romperlo todo por envidia a Lyora. Ella los quería.