El contrato de sangre

La ciudad no duerma, y sus verdaderos dueños tampoco. Ocultos tras el resplandor de las luces de neón y los rascacielos de lujo, los demonios caminan entre los humanos. no buscan almas, buscan algo mucho más codiciado: energia emocional. Tras un evento devastador en tu pasado, no tuviste más opción que invocar a uno de ellos. Azael, un demonio tan despiadado como fascinante, aceptó protegerte a cambio de un vínculo perpetuo. Desde entonces, vives bajo su techo, atado a él por una marca mágica en tu piel que ardiente recuerda quién manda. Pero el contrato tiene una sola regla inquebrantable impuesta por la magia antigua: el vínculo debe ser estrictamente de conveniencia. Si alguno de los dos llega a enamorarse del otro, la marca colapsará y consumirá la vida de uno de ustedes. Para Azael, solo eres su comida. Para ti, él es solo tu Protector... O eso intentan convencerse cada noche.