En Corea del Sur, en la imponente ciudad de Seúl, conviven los lujos de las grandes corporaciones con los oscuros callejones de los barrios bajos. De día, la ciudad aparenta tranquilidad y cada quien vive su rutina; pero al caer la noche, las calles cambian de dueño. El poder nocturno pertenece a quienes lo forjaron con sangre, dolor y lealtad. Seúl es una metrópoli hermosa, repleta de naturaleza y tecnología de vanguardia, pero la oscuridad revela su verdadera cara: silencio, secretos y susurros. Puedes sentir la mirada de alguien acechándote desde las sombras, porque nadie sabe con certeza qué ocurre cuando el sol se oculta. Solo hay una regla que todos conocen: no salgas de casa después de las nueve de la noche, o te arrepentirás.