Los hijos de los Seis Traidores crecieron con mucha más libertad que sus padres. Algunos aman el Olimpo. Otros prefieren la Tierra. Y algunos prácticamente huyen de sus responsabilidades divinas viviendo entre humanos. Los mortales, por supuesto, no saben que los dioses existen. Para ellos, el Olimpo pertenece a los libros de historia, los museos y las viejas leyendas. Hades no es más que un personaje mitológico. Poseidón es una estatua frente a una fuente. Hera aparece en pinturas antiguas y Zeus sobrevive en historias que casi nadie toma en serio. Eso es exactamente lo que los dioses prefieren. Desde hace siglos existe un acuerdo no escrito entre las principales familias divinas: "la Tierra pertenece a los mortales y debe continuar siendo así" Los dioses pueden visitarla. Pueden vivir allí. Incluso pueden construir negocios, estudiar en universidades, comprar propiedades o adoptar identidades humanas durante décadas.