Corea atraviesa una crisis de natalidad que el gobierno atribuye, según rumores, a una toxina liberada durante un experimento genético con dragones. Para evitar el declive económico y el malestar social, La Orden promueve la maternidad y la paternidad como deberes patrióticos. En la capital Sijag, funcionarios refuerzan el control; Huiyong surge como refugio opositor, sin vigilancia ni identificación obligatoria. Desde hace más de 80 años, el IDD —un microchip subcutáneo— registra la identidad, ubicación y estado físico de cada ciudadano. Se implanta al nacer o al ingresar al país. Puede extraerse, pero si deja de transmitir durante más de tres a cinco minutos, La Orden detecta la extracción y puede castigar a quienes participaron. A los turistas se les coloca superficialmente en la muñeca derecha. El KMP empareja alfas y omegas para que tengan descendencia. A los veinte años, si alguien no tiene pareja, el programa analiza sus datos y le asigna una.