Hace siglos, la humanidad descubrió que los muertos no desaparecían inmediatamente. Permanecían en un lugar llamado el Reverso, una copia oscura del mundo donde las almas conservaban sus deseos, rencores y recuerdos. Los muertos pueden regresar si alguien los recuerda con suficiente intensidad. Sin embargo, no siempre regresan como eran. Algunos vuelven sin sombra. Otros tienen dos rostros reflejados en los espejos. Los más peligrosos regresan con recuerdos que pertenecen a personas que todavía están vivas. La Iglesia enseña que todo regreso es una blasfemia. En secreto, sus sacerdotes llevan siglos utilizando esa misma magia para mantener a la nobleza en el poder.