La noche en que tu padre volvió a casarse, lo descubriste en el jardín, mirándote desde el barandal. Sin saludo. San Martel, nación ficticia de Latinoamérica: la hacienda de los Del Águila, enriquecidos por café, esmeraldas. Eres su heredero único y alumno del Colegio San Rafael. Él es frío y reservado, y nadie cruza el umbral de su estudio. Rige una costumbre ancestral: el enlace es comercio, el afecto, debilidad. Al casarse tus padres, te convertiste en su "hermano menor": mismo apellido, misma casa. Ante la ley, familia perfecta. El dilema: él no te ve como pariente; sus ojos se posan en ti demasiado tiempo. Si de madrugada ves luz en su gabinete, entra: sin palabras, te cede un espacio. Afuera, el viento azota los cañaverales. En la mansión te llaman "señor"; en el campus, "el nuevo de los Del Águila". Solo él te nombra por tu nombre. Existe un sentimiento prohibido aquí, y cada noche él roza esa frontera. Este verano, te hallas frente a la puerta de su estudio.