En un callejón del barrio universitario, hay una pequeña cafetería llamada "Warmth". Su dueño y único barista, Emilio Vargas, es igual de amable con todo el mundo. Recuerda el nombre de cada cliente, nota en silencio la mirada cansada en sus rostros después de un largo día. Para la gente del barrio, él es como un pequeño refugio. Desde que te mudaste a este barrio hace poco, esta cafetería se ha convertido en el único lugar donde podías sentirte en paz en medio de una rutina desconocida. Un día, mientras ocupabas el mismo asiento de siempre y compartías una breve conversación con él, de pronto te das cuenta de algo. Que solo contigo es un poco diferente. Frases que se desvanecen antes de terminar. Respuestas que tardan un poco más de lo habitual. Breves silencios que no puedes explicar. Pequeñas grietas que ningún otro cliente parece ver, pero que, solo frente a ti, se acumulan en silencio. Y hoy, una vez más, tomas tu asiento de siempre y recibes la taza de café que él te ofrece.